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miércoles, 13 de febrero de 2013

Amigos por siempre

Todos tenemos al menos un amigo de "toda la vida", alguien que conocimos en la infancia o adolescencia y con quien continuamos en contacto siendo adultos, a veces intimamente, a veces de manera superficial. También creamos amistades en la vida adulta y conforme vamos envejeciendo estas se disminuyen hasta que es casi imposible lograrlas ¿A que se debe esto?
Empezando porque de niños no tenemos prejuicios, aceptamos a cualquiera que nos agrade mínimamente, no tenemos la menor idea de lo que las clases sociales significan, aún no tenemos formado un criterio ni ideología, la religión es algo intangible que no tiene nada que ver con nuestra vida diaria y las cosas son muy sencillas. A medida que avanzamos en la vida estas nociones se arraigan y empezamos a hacer diferencias y juicios antes de tratar a la gente, las ideologías toman forma mas o menos al mismo tiempo que los prejuicios. Esto puede estar a favor o en contra de nosotros ya que si bien buscamos la afinidad en ideas y creencias, también nos dejamos llevar por nociones preconcebidas de lo que debe ser una persona agradable según nuestros parámetros, así establecemos filtros pero también barreras.
Volviendo a los amigos de la infancia, muchos de ellos lo siguen siendo por costumbre ya que al ir definiendo nuestra posición en la vida a veces tomamos caminos que se alejan y llega un momento en que esa amistad está sólo sostenida por los recuerdos en común. En otros casos tomamos caminos similares y el lazo se refuerza.
En el tema de las amistades creadas en la edad adulta, si bien es mas difícil lograrlas suelen ser mas firmes y duraderas, pero hay otros casos en donde terminan con la misma facilidad con que iniciaron ¿porque? Generalmente es porque pasa lo mismo que en las relaciones de pareja: fingimos ser lo que no somos con tal de agradar además de la intolerancia que vamos acumulando con los años. Así si somos judíos y descubrimos que un amigo reciente es mormón nos apartamos, si somos provida y nos enteramos que una amiga se practicó un aborto la rechazamos, si somos de derecha le ponemos tache al de izquierda y mas ejemplos de ese tipo, cayendo en prejuicios y valores absurdos, basando nuestras decisiones en una pequeña parte de lo que un ser humano es.
Por otro lado, tendemos a confundir las situaciones y llamar amigo a un conocido del que no sabemos mucho corriendo el riesgo de que al descubrir su personalidad nos decepcionemos y nos sentimos traicionados cuando en realidad siempre fue así pero no lo sabíamos. En este caso tendemos a magnificar la situación y le atribuimos toda clase de sentimientos bajos y acciones reprobables (para nosotros), resultando ya no en un conocido que no nos agradó al final sino en un enemigo mortal.

 Es importante la cautela en las relaciones de cualquier tipo, mas en esta época donde la comunicación virtual es lo normal y donde se hacen muchos "amigos" de los que sólo conocemos una pequeña parte de ellos, pero esta precaución debe estar bien balanceada con la tolerancia y el respeto ya que evidentemente no vamos a coincidir en toda la ideología con alguien pero muchas veces los pequeños puntos de coincidencia son suficientes para tejer una amistad en cierto nivel. No debemos cerrarnos a unas pocas ideas para hacer amistades pero tampoco debemos exagerar en los resultados de esa búsqueda.
Las relaciones de cualquier tipo deben ser tomadas con madurez, analizadas con cuidado y sobre todo, hacer caso a nuestros instintos aunque suene medio esotérico ya que el subconsciente nos manda señales al iniciar una relación y tenemos que estar alerta a ellas para no caer después en resultados desalentadores y hasta dolorosos.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Anarquía al volante

Hacía ya tiempo que no conducía en el DF, al menos no con regularidad y en horas pico y no puedo menos que declararme sorprendida y un tanto asustada: la anarquía y la falta de respeto han tomado las calles.
Una de las emociones mas intensas en la vida es manejar en el DF, siempre ha habido demasiados autos, demasiada gente y lo mas interesante, transporte público; lidiar con camiones y micro buses es algo que hay que vivir para comprender, al menos en DF es un tema serio ya que por alguna razón parece que para ellos el resto de los autos no existen y los peatones, si no se les ven trazas de potenciales clientes son descartables; los habitantes de esta metrópoli hemos aprendido a convivir con ellos con reglas muy simples pero que todos aplicamos con una especie de intuición: si eres conductor jamás le das el paso a un micro bus porque corres el riesgo de que se detenga justo delante de ti, así sea en el carril de alta, para bajar a la gente; el mismo caso es con los taxis con quienes además se presenta un sentimiento de venganza que hace que bajo ninguna circunstancia les permitas pasar delante de ti ya que ellos literalmente avientan el auto con tal de no dejarte pasar. Si eres peatón desarrollas una especie de clarividencia para adivinar si el transporte en cuestión se detendrá en la parada o tres calles adelante, si decidirá estacionarse en una esquina a esperar que llegue gente que quiera subirse independientemente de semáforos y tiempo o manejará como bólido sin importarle que la gente necesite bajarse o subirse.
Todas estas características parecen ser contagiosas, ya que ahora que vuelvo a mi querida ciudad me doy cuenta con terror que los automovilistas han adoptado algunas y las han llevado mas allá, además de que los conductores de transporte público parecen haberlas refinado aún mas; así me he encontrado con que en avenidas donde los letreros de "No Estacionarse" están plantados cada tres metros, hay autos en fila que casi agarran el letrero para que les haga sombra; los altos son respetados en avenidas, pocas veces en calles pequeñas y con aproximadamente 30 segundos de retraso, es decir que con luz roja aún pasan de 10 a 20 autos; los peatones ya no saben nunca a que atenerse ya que ahora no sólo se tienen que cuidar de los micro buses que era un tema dominado, sino que ahora deben cuidarse de cualquier vehículo porque ninguno respeta las señales de tránsito. En el tema de estacionamiento las cosas son igual, los autos se detienen en doble fila bajo el pretexto de estar esperando a alguien (quien puede tardarse hasta una hora) o a veces sin pretexto alguno, en dos semanas tuve que salir a pedirle al menos a 3 personas diferentes que retiraran su auto de mi cochera, a algunas en dos diferentes ocasiones (no se si se trata de necedad, falta de memoria o simplemente no les importa). En estacionamientos públicos es frecuente encontrar autos ocupando dos espacios o en los espacios para discapacitados sin tener uno solo entre los pasajeros, también es costumbre entrar en sentido contrario en algunos carriles con tal de "ganar" un lugar.
Si hablamos de peatones la cosa no mejora porque al parecer se ha difundido la idea de que son inmunes al atropellamiento y de que por caminar no deben respetar señalamientos, así la gente atraviesa las calles en cualquier parte, no importa que al llegar al otro lado deban brincar un seto de 70 cm de alto, usan trayectorias diagonales o en zigzag entre los autos que están esperando avanzar con conductores generalmente impacientes y que al menor descuido aprietan el acelerador o atraviesan avenidas justo debajo de donde está colocado un puente peatonal. Claro que no toda la culpa es de ellos, si el puente peatonal está cada 2 km, si el micro bus está en el carril de alta y ahí hay que abordarlo o si los automovilistas deciden esperar la luz verde justo sobre las líneas peatonales, a la gente no le queda otra que atravesar por donde se pueda.
Transportarse en la Ciudad de México se ha vuelto un deporte extremo, siempre fue difícil pero ahora la falta de respeto al prójimo sumada a una retorcida noción de los derechos lo ha hecho algo desagradable, complicado, peligroso e irritante, nos hemos convertido en verdaderos salvajes y hemos perdido toda capacidad de respeto ya que no somos capaces de seguir las indicaciones o señalización si no hay alguien que nos obligue a hacerlo y en la primera oportunidad infringimos todas las reglas aún cuando hacerlo nos coloque en un muy evidente riesgo; la cultura tan difundida de "soy muy listo y lo demuestro infringiendo cuanta regla me pongan enfrente" se ha vuelto nuestra bandera y hemos llegado a extremos en donde hacer las cosas incorrectamente es mas difícil y aún así lo hacemos con tal de ir en contra de la regla.
Es importante aprender a estar en contra de lo que vale la pena y a no derrochar fuerzas en acciones inútiles que sólo demuestran falta de criterio, si hemos de ir en contra de algo, deberá ser algo que valga la pena y nos reporte beneficios mas allá que la comodidad inmediata, de otra manera estaremos desperdiciando energía en acciones banales, colocándonos en el papel de seres no pensantes que ni siquiera somos capaces de cuidarnos a nosotros mismos.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Etiquetas de colores

En teoría somos animales competitivos, de ahi la evolución tecnológica, los avances, las investigaciones; somos seres que entramos en competencia por todo y por nada, dicen que porque tenemos conciencia de nuestra propia existencia además de raciocinio.
Cuando esa competencia nos lleva a descubrir vacunas, motores mas rápidos y eficaces, dispositivos de comunicación o mejores alimentos estamos evolucionando pero no todos somos genios, no todos competiremos por algo trascendental; la mayoría somos mediocres y nuestra competencia se limitará a un pequeño círculo de acción sin la menor posibilidad de pasar a la historia; es entonces cuando la competencia se torna mezquina y sin sentido pero que al ser propiedad de la mayoría se vuelve peligrosa por volumen. De estas competencias banales se han derivados características de resonancia social y con consecuencias graves como el racismo, el cual nos ha llevado a guerras y matanzas absurdas, a injusticias desproporcionadas y bajo la óptica práctica totalmente ridículas.
En nuestra sociedad (México) el racismo se manifiesta mas en una especie de clascismo muy elástico producto de nuestra historia y frustraciones; así el moreno cobrizo de entrada es visto con recelo, si tiene el cabello lacio y grueso y estatura baja se vuelve casi un paria y le aplicamos el insulto nacional de entrada: naco. Esa palabra se ha vuelto toda una institución ya que depende de quien la aplique puede ser el pobre, el que escucha banda, el que usa transporte público o bien el que se estaciona en doble fila, el que se viste de colores chillantes, el que come en los tacos, el que va a Mac Donalds, el que habla a gritos. La acepción mas frecuente es la asociada al nivel económico, los pobres son nacos por principio y curiosamente quienes mas usan esa palabra en ese sentido son los que sin darse cuenta pertenecen a ese grupo pero además lo complementan con niveles de ignorancia catastróficos; la mayoría de esa gente considera que pese a su poco nivel adquisitivo, tener aparatos electrónicos, casa de interés social (con la que están endeudados por el resto de su vida) y conocer todos los chismes de las celebridades los coloca en otro nivel y les da el derecho a catalogar a los que no siguen sus pasos.
es ridícula la manera en que nos descalificamos unos a otros, ya que si analizamos ligeramente la situación, nos damos cuenta que nos dividimos por pequeñeces que sumadas dan resultados gigantes ya que con tal de no ganarnos el apelativo de naco somos capaces de ir contra nuestros intereses; ser naco es lo peor que nos puede pasar y para evitarlo seguimos los dictados de la moda, de los medios, de las figuras quienes nos dicen que hay que hacer para no serlo, entre otras cosas, entretenernos con cosas de "mundo", estrenos de cine, historias de las estrellas, columnas de la "buena sociedad", si no lo hacemos somos nacos.
Es importante aprender a darle el justo valor a las cosas, a discernir entre lo que es importante y lo que no, entre lo que nos afecta y nos mantiene en un estado de ignorancia disfrazada de cosmopolitismo y lo que nos hace crecer como humanos; despreciar a quien no quiere o puede ser como nosotros solamente nos cierra las posibilidades de entender nuestro entorno, nos entretiene en pequeñeces mientras somos utilizados y nos mantiene en un permanente estado de conflicto mientras quienes deciden como hemos de vivir lo hacen tranquilamente y sin nuestra intervención. En la medida en que aprendemos respeto, solidaridad y sobre todo nos sacudimos la ignorancia, podremos unirnos al darnos cuenta que si naco es pobre, somos muchísimos mas los nacos de los que creemos.

sábado, 22 de octubre de 2011

Juventud: ¿idealismo y revolución?

Se dice que la juventud es la etapa de la vida de los sueños, los ideales, las esperanzas; es la época en que todo nos es posible, donde no hay límites a nuestras posibilidades, cuando estamos dispuestos a todo por lograr lo que queremos. Desafiamos a la autoridad porque nos coarta, desobedecemos las reglas que son decadentes y alienantes, no medimos consecuencias porque el futuro es algo muy lejano e intangible. Al menos esa fue la juventud que yo conocí.
En todos los movimientos sociales, revoluciones, cambios dramáticos, nuevas ideologías, los jóvenes han sido los principales promotores y ejecutores, ahi tenemos a los hippies, los rockeros de los 60's, las juventudes hitlerianas, los ecologistas, los pacifistas, los sionistas. Todos estos movimientos (sin catalogar de buenos o malos, simplemente trascendentales en la historia de la humanidad) se llevaron a cabo gracias a la fuerza de la juventud, a su capacidad de cambio, a su rebeldía, ellos marcaron la diferencia.
Hoy volteo a ver a los nuestros, a la juventud del siglo XXI y me sorprende. Hoy los jóvenes ya no son la masa revolucionaria que siempre ha sido, hoy los jóvenes están mediatizados para alimentar el sistema para conservarlo, hoy se ve en las escuelas gente que va a sus clases, que estudia y trabaja para ser "alguien en la vida", chicos que desde adolescentes trabajaron en Mac Donalds en Starbucks o cualquiera de esas cadenas para integrarse lo mas pronto posible al sistema y que recelan de los pocos que aún tienen sueños, que quieren cambiar al mundo (intención siempre relacionada a la juventud), que cuestionan al sistema.
Quizá se deba a que no hay contra que rebelarse, en esta época los padres autoritarios son los menos, la desconfianza al cabello largo en los hombres o los aretes por todo el cuerpo es mínima; lo malo es que llegamos al extremo y ahora la autoridad casi ha desaparecido por lo que no hay contra quien levantarse. Por otro lado, los jóvenes de hoy han sido educados por la televisión quien les dice que para ser feliz hay que tener, hay que parecer, desde pequeños los modelos a seguir son las estrellas de cine con autos lujosos y sobredosis; los políticos millonarios que venden a su gente por mas poder, los empresarios exitosos que matan de hambre a sus empleados; la imagen de chico que deja la universidad por irse a un pueblo pesquero se antoja ridícula a los mismos chicos de su edad, el sueño cursi de tener una familia feliz en una casita fue reemplazado por el de tener una familia rica. Que los adultos veamos las cosas desde una óptica pragmática y materialista es quizá hasta normal porque ya pasamos por la etapa de los sueños y tenemos que ocuparnos de las necesidades de nuestros dependientes pero ¿los jóvenes? ¿que pasó con ellos que a sus 18 años ya piensan como si tuvieran 40? ¿donde están sus padres? Claro, muchos pensarán que es bueno que desde chicos sepan que les espera en la vida, que sean gente responsable y trabajadora pero al igual que con el tema de autoridad nos hemos ido al otro extremo y matamos sus sueños antes de que siquiera los tengan, nos sentimos orgullosos de un adolescente que trabaja en una cadena de tiendas por un sueldo miserable porque está aprendiendo a ser adulto, a ser independiente pero lo que no vemos es que en realidad lo que está aprendiendo es que lo normal es ser explotado, que ganar dinero es mas importante que disfrutarlo. Esos son los jóvenes que estamos formando.
Como adultos tenemos que ir mas allá, es importante que un joven tenga sueños, ideales, principios porque de ellos saldrá el adulto de mañana; es importante que un joven viva sus decepciones y engaños, que luche por lo que cree por lo que considera importante antes de meterse en el laberinto del sistema, que sus ideales tengan que ver con la justicia, el bien común, la sociedad y no con acumular objetos, ser poderoso y ganar dinero.
Este artículo va dedicado a mi madre que me dio el tema y que en su momento hizo su parte para que sus hijos fueran en su momento jóvenes con ideales.

sábado, 27 de agosto de 2011

La carrera de la vida

Hace un par de días leía yo una pancarta que llevaba una madre de algún estudiante chileno que rezaba mas o menos así "prefiero que mi hijo pierda un año a tener un hijo sin conciencia social" Esta frase me hizo pensar en el sentido de la palabra "perder" en este contexto.
Desde pequeños nos inculcan que hay que ir a la escuela y que los años de estudiante son los mejores de la vida, pero al mismo tiempo nos urgen a apurarnos, a no perder un sólo año y es loable llegar a la universidad a los 17 años y salir de ella a los 21, es decir pasar esos catalogados como años felices lo mas rápido posible.
Si alguien decide que al finalizar la preparatoria se toma un año sabático, se va de viaje o se toma un respiro para decidir que va a hacer después es visto con recelo, se le comienza a tomar por irresponsable, comodino, flojo y demás epítetos que tanto nos gustan; si alguien se tarda 2 años mas de los indicados en finalizar la carrera además de todo es idiota. Todo esto me hizo pensar ¿cual es la prisa? alguien hace años me develó el misterio: "para empezar a ganar dinero". Esa respuesta me dejó helada, nuestro objetivo en la vida ya no es vivirla, ya no es disfrutarla, ya no es hacer lo que nos gusta de la mejor manera posible y de paso contribuir a la sociedad; es ganar dinero. Partiendo de esa premisa tan bien inculcada por la sociedad de consumo en la que vivimos (o existimos, cada vez se parece menos a la vida lo que hacemos) podemos deducir que en la busca de ese objetivo haremos lo que sea necesario para lograrlo porque nuestro valor primario es "ganar dinero", por encima de deseos, sueños, intereses. La ecuación es muy sencilla: la felicidad es tener objetos (estéreo, pantalla plana, carro deportivo, smart phone, computadora enorme, ropa cara), para tener hay que comprar, para comprar hay que ganar dinero; como queremos ser felices desde pequeños mientras mas pronto ganemos dinero es mejor; de ahi que integrarse al mercado laborar lo mas temprano posible es el objetivo. Bajo esta premisa haremos lo necesario para esa felicidad. Otro de los paradigmas sociales es tener una familia, así que nos casaremos y tendremos hijos y con eso habremos cumplido con ese tema, no importará que para cumplir con el otro dejemos de lado este, la familia se volverá un grupo de gente que está en una casa a la que llegamos a dormir, cansadísimos de tanto trabajar y con la que no pasaremos tiempo porque por "su felicidad" (por darles objetos) trabajemos de sol a sol. Esto es lo que estaremos enseñando.
Volviendo al cartel que mencioné al inicio, yo no podría llamarlo año perdido sino año de aprendizaje, porque no perdió nada, terminará la carrera un año después ¿que importa? será un año de no ir a la escuela pero tendrá la oportunidad de tener otras experiencias, habrá aprendido que es mucho mas importante defender un principio que integrarse al mercado laboral, será un año en que podrá desarrollar esa conciencia social mencionada y podrá colocar en su justa dimensión la premisa de acabar pronto la carrera. 
Por cierto, una vez mas este artículo habla de los privilegiados que podemos acceder a opciones, de un pequeño grupo social (porque seamos realistas, los que tenemos acceso a la universidad somos privilegiados, decidamos ir a ella o no) y no se refiere a los que ni esa oportunidad tienen, pero quizá seamos nosotros quienes gracias a esos privilegios tenemos la responsabilidad de hacer estas reflexiones y conducirnos como seres pensantes dejando de lado las convenciones sociales que nos dicen como portarnos para mantener la maquinaria de consumo funcionando.

sábado, 13 de agosto de 2011

El Auge de los Derechos

Vivimos en una época donde peleamos por los derechos de todos, por una igualdad ante las leyes y las oportunidades, por la posibilidad de expresarnos a nuestro gusto, por las necesidades básicas satisfechas, hasta aqui la situación es perfectamente justa y no creo que haya alguien que considere injustos estos movimientos (salvo los casos de sociópatas) y todos estamos dispuestos a apoyarlos, siempre y cuando no nos cueste mucho trabajo o no nos afecte gran cosa. 
El asunto se complica cuando por esos derechos a alguien se le ocurre cerrar una calle con un plantón o irse a la huelga y nos deja sin luz (ejemplo ficticio). Curiosamente esa gente que se enoja porque el plantón los hizo llegar tarde a su trabajo, esos que dicen "pónganse a trabajar, me estorban, tengo derecho a llegar a mi trabajo" son los mismos que el viernes organizan fiesta en su casa (que casi siempre está en un fraccionamiento de interés social donde las casas están pegadas unas a las otras) que como es pequeña se desparrama hacia la calle, con el resultado de gente bebiendo en la banqueta, tirando los platos y vasos en cualquier parte y con la música a un volumen que hace retumbar los cristales de diez casas a la redonda; también son los mismos que se estacionan en doble fila o en la entrada de la cochera de alguien mas porque "no se tardan". Estos seres están dispuestos a defender hasta con los dientes su derecho a hacer fiesta (se tienen que divertir), a estacionarse (no se tardan), a estorbar (¿donde se paran si no hay espacio?), a manejar a exceso de velocidad (es que ya se les hizo tarde), a cruzar a media calle en vez de por la esquina (está lejos) o a tirar basura donde sea (no hay bote).
Entonces resulta que estamos dispuestos a luchar por nuestros derechos y si estos le pasan encima a alguien mas ya será problema de ese alguien mas que para luchar por los suyos le pasará encima a otra persona y así, ad infinitum. En este caso habría que aplicar esa frase de "tu derecho a fumar termina donde empieza mi derecho a respirar" pero en todo: "tu derecho a hacer fiesta termina donde empieza mi derecho a dormir", "tu derecho de estacionarte termina en mi cochera"; entonces es donde verdaderamente estamos ejerciendo derechos y no sólo satisfaciendo ansias. Nos perdemos en estas pequeñas cosas que mas bien tienen que ver con el respeto al prójimo el cual para que funcione debe ser recíproco y no tiene nada que ver con los derechos.
Y ya que estamos en esto, el respeto sería la clave del asunto; si una manifestación respeta al resto no bloqueando la calle por la que tienen que pasar, hasta la simpatía de otros se gana, si una peregrinación religiosa camina por la banqueta y no tira basura a su paso, no molesta a nadie y hasta el paso les dan, si alguien le dice a otro "¿puedo estacionar en su entrada 15 minutos?" y son 15 minutos, nadie le va a decir que no; el asunto es siempre respeto. Una vez mas, volvemos a lo de siempre: educación.

sábado, 25 de junio de 2011

La escuela no educa

Tanto se habla de la educación gratuita, de gente sin educación, de educandos, que el término parece haberse confundido y ahora se usa como sinónimo de instrucción.
La escuela instruye, no educa; obviamente la educación está formada de mil y un cosas que suceden en nuestro entorno pero de ninguna manera es trabajo exclusivo de las escuelas; pero parece que si se ha dejado únicamente en sus manos con los resultados que vivimos día a día en cualquier parte.
Empezando porque la escuela es un lugar donde se supone, se adquieren conocimientos, la aplicación de ellos tiene mas que ver con la educación en si, pero si nos limitamos a dejar que los niños vayan a la escuela y ya, resulta que todos esos conocimientos que se adquieren se vuelven intangibles, ajenos a la vida diaria de un niño y en cuanto regresan del colegio olvidan por completo a lo que fueron (excepto leer, escribir, sumar y restar que son cosas que se usan hasta sin querer).
Por otro lado, parece ser que el sistema notó esta situación hace mucho tiempo y la ha utilizado a su favor, de esta manera, en la escuela se enseña a obedecer, a tomar como ley la palabra de un profesor (o sea de la autoridad), a no cuestionar nada de lo que se diga ahí porque la autoridad tiene además la prerrogativa de ser infalible, resultando que de las escuelas egresa gente que tiene dormido el cerebro porque se ha limitado a utilizarlo como una caja de reservas de información, la cual sin razonamiento se vuelve completamente inútil. De esta manera los niños aprenden a memorizar y nunca a razonar, si en el libro dice que el volcán Paricutín hizo erupción, cuando en el examen les pregunten "¿cual fue el volcán que hizo erupción?" la única respuesta válida será Paricutín, aunque haya miles de volcanes que hayan hecho erupción. Así en la escuela se formarán los futuros adultos, gente que no es capaz de relacionar lo aprendido en la escuela con la vida diaria porque no nada mas no se le enseña a razonar sino que hasta es mal visto porque un niño que cuestiona es rebelde, irrespetuoso, un niño que pone en tela de duda las palabras de sus profesores es un peligro, una mala influencia, un niño que sabe mas de algún tema que sus profesores será etiquetado de sabelotodo, de geniecito y son nombres con los que nadie quiere cargar.

La escuela es un centro de aprendizaje dicen, pero sin comprender ese aprendizaje, se vuelve un guarda paquetes donde se trata de mantener a los niños ocupados algunas horas y darles conocimientos básicos, los cuales si se guardan en la memoria inmediata sirven para nada porque se olvidan enseguida, duran apenas el tiempo justo para aprobar el examen ¿cuanta gente conocemos que pasó toda su instrucción con las mejores notas y no tiene la menor idea de donde está la India, para que sirve el hígado y como se saca un porcentaje?

Es labor de la familia que esos conocimientos sirvan para algo, en casa es donde se educa, donde se enseña a pensar, a razonar, a utilizar todas esas cosas que aprendemos en la escuela y que nunca sabemos para que. Tener hijos no es "echarlos al mundo", es una responsabilidad de la que pocos estamos conscientes, un niño es una esponja, absorbe todo pero si no nos tomamos la molestia de hacer que todo eso quede en algún lado de su cerebro al menor apretón se sale todo.

sábado, 21 de mayo de 2011

Deportes vs artes

Hace tiempo alguien me hizo un comentario acerca de estas dos actividades que evidentemente se me quedó en la mente, así que hoy hablaré un poco de ello.
En una comida platicábamos acerca de que los niños deben realizar actividades fuera de las de la escuela y no pasarse la tarde frente a la TV, en eso estuvimos todos de acuerdo, pero al llegar a la parte de que actividades son las mas convenientes, uno de los presentes dijo mas o menos "que vayan al club a hacer deporte porque en las artes tienen mas riesgos de caer en drogas y esas cosas", otro de los presentes y yo nos quedamos mirando casi con horror y no pude menos que recordarle al defensor deportivo que Maradona no es precisamente un ejemplo de salud y que otros tantos deportistas famosos o han sido suspendidos por no pasar las pruebas de anti-doping o acusados de violencia con sus familias. Hasta ahí quedó la conversación y la llevamos por rumbos menos polémicos.
Una vez mas este tema me hizo pensar en que tenemos ideas predeterminadas y prejuzgamos de acuerdo a ellas sin analizar mayormente. La dupla artes-drogas es una concepto bastante difundido, los músicos tienen fama de adictos hasta al agua de los charcos, a los pintores se les imagina enloquecidos, sucios y medio locos, los escritores de menos son ebrios irredentos y así podemos seguir hasta los escenógrafos que ni vela tienen en el entierro. En cambio la imagen generalizada del deportista sanote, el futbolista llanero que en vez de irse de alcoholes con los cuates se pone a jugar toda la tarde, del basquetbolista entrenando bajo el aguacero torrencial y del boxeador que vive con su mamita enferma y la cuida es bastante aceptada. Todas estas imágenes de lo ridículas ya ni risa dan; vamos, que eso sólo pasa en Rocky.
La realidad es que no importa que actividad se elija como complemento a las obligatorias, cualquiera es mas sana que ver televisión por horas y en cuanto a la tendencia a drogas, violencia, excesos y todas esas cosas tan temidas por los padres es única y exclusivamente responsabilidad de la familia, un niño ignorado tiene grandes posibilidades de adquirir cualquiera de esos malos hábitos, porque el hecho de inscribirlos en karate, natación, soccer, ajedrez, ballet o lo que sea no implica atención, se requiere mucho mas que eso; también el ambiente es determinante ya que si un niño crece viendo como su padre le pone una golpiza a su madre cada tercer día, si tiene una mamá que se acaba una botella de cognac de aperitivo, si lo normal en su casa es agarrarse a gritos en la cena, no importará las actividades que tenga, esa es la educación que está recibiendo y que marcará su vida facilitando escapes en drogas, o pensando que es normal darse bofetadas a la menor provocación.
Entonces llegamos a la conclusión de que es importante que los niños crezcan con actividades extra escolares (tienen demasiada energía como para acabársela en la escuela), que las artes no son un hervidero de malos hábitos y excesos ni los deportes la panacea de la salud y el equilibrio, pero lo mas importante es que un niño necesita atención, necesita unos padres presentes que se interesen por ellos, que los acompañen en su crecimientos y que estén alertas a todos los cambios e inquietudes de ellos; con esto quizá no esté garantizada una vida sana y sin adicciones ni problemas emocionales, pero al menos se reduce drásticamente las posibilidades.

lunes, 16 de mayo de 2011

Universidad para ¿todos?

A raíz de algunos comentarios que he leído y escuchado acerca de la preparación académica de nuestra etílica autoridad decido escribir este artículo porque al parecer esto de ir a la universidad anda por caminos errados.
Por ahí alguna autoridad, en los años 70's dijo "escuela para todos" y lo cumplió, no importaba que los entonces alumnos de secundaria apenas supieran contar hasta el 10 porque hasta ahí les daban los dedos de las manos, todos fueron admitidos en la preparatoria, después salió lo del pase automático y la cosa siguió por el mismo camino; el resultado fue que empezaron a egresar profesionistas que prácticamente mugían.
Hoy seguimos peleando la escuela para todos, la universidad para todos y de pronto nos encontramos con que ir a la universidad es un derecho que se adquiere sólo por nacer sin importar las capacidades de cada quien, así nos encontramos en las aulas universitarias gente que desconoce por completo la diferencia entre la "s", la "z" y la "c", que nunca se enteró que a+a=2a y no a2 o que pertenecemos a América del Norte y no del Centro (estos son conocimientos del primer año de la secundaria cuando muy tarde).
Cuando digo "no todos deben ir a la universidad" me gano miradas reprobatorias y declaraciones tipo "todos tenemos derecho"; yo me pregunto ¿derecho a que? ¿a perder el tiempo propio y de los maestros? ¿a frustrarnos? ¿a ser mediocres? Si bien la instrucción es un derecho, no quiere decir que todos debemos hacer un doctorado, por algo hay una que se llama Instrucción Básica", de ahí en adelante ya debería haber una selección de acuerdo a las capacidades de cada humano y no entrar en bola a la preparatoria y luego a las universidades; no todos debemos ser profesionistas; no poder con una carrera universitaria no es sinónimo de tonto, hay características mentales o fisiológicas que no son compatibles con la formación universitaria, hay gente con niveles de IQ mucho mayores a los de reconocidos doctores en el ramo que quieran que no son para la universidad.
Por otro lado, ese supuesto derecho a ir a la universidad no tiene nada que ver con las capacidades en nuestra sociedad sino con las posibilidades económicas, porque hay montones de personas que pasarían la universidad como un juego y que sin embargo no tuvieron la oportunidad ni de hacer preparatoria porque en sus pueblos no había ni secundaria y se tuvieron que poner a trabajar desde pequeños para mantener a 8 hermanos; entonces ese "todos tenemos derecho" se debería modificar a "todos los que podamos pagar tenemos derecho"; porque además de las universidades públicas donde al menos se hace una selección no económica, (pero de la cual no sabemos basada en que está, obviamente que no en las capacidades) están la mayoría de las privadas donde la selección se hace de acuerdo a la cuenta bancaria o las amistades.
El asunto es que no todos debemos ir a la universidad, no todos funcionamos en ella por las razones que se quiera y creo yo que si asumimos eso, habrá menos gente frustrada porque no pasó el examen o porque si lo pasó y está en la universidad cuando preferiría estar en otra parte, resultando un profesionista del montón que nunca será "exitoso y triunfador" y encima de todo se dedica a algo que ni le interesa. Creo importante librarnos de todas esas frases hechas, de todas esas nociones que nos meten por todas partes de que es lo importante en la vida, que significa triunfar, que significa ser feliz; tenemos que aprender que la felicidad está en ser pleno, en hacer lo que nos gusta para vivir, en no perseguir objetos, en disfrutar una compañía y en no sentirnos frustrados porque no somos lo que la sociedad espera que seamos.
Ah y por cierto, el comentario inicial viene a que según se dice Calderón tiene maestría en Harvard, lo cual, como nos consta, no es garantía de nada.

viernes, 6 de mayo de 2011

Violencia: triste cotidianidad

Este artículo va en apoyo a mis amigas que inician una labor social interesante: luchar contra la violencia en todos los sentidos posibles, pero en particular la ejercida contra mujeres y homosexuales (de ambos sexos), de manera que me enfoco a esta.
Debido a mitos, costumbres, prejuicios e ignorancia, la violencia contra las mujeres y homosexuales, desde hace siglos se ha tomado como algo hasta normal. Si partimos del hecho de que el cristianismo dice que la mujer es un ser inferior al hombre, que le debe obediencia, respeto y sumisión, nos damos cuenta que es un asunto demasiado enraizado en nuestra cultura como para prescindir de él fácilmente.
Como consecuencia de esta premisa, a las mujeres se les educa para tener un hombre al lado y considerar como meta en la vida ser esposa y madre, que para eso estamos diseñadas, no es extraño entonces que con tal de cumplir este propósito seamos capaces de cualquier cosa y por conservar ese estado, aún mas porque, no cerremos los ojos, hasta la fecha una mujer divorciada es estigmatizada por la mayor parte de la sociedad.
La violencia no es exclusivamente golpes y gritos, hay una mas sutil y creo yo, mas dañina porque no se nota a simple vista y quien la sufre muchas veces no se da cuenta y es la psicológica. Esta violencia generalmente comienza con los padres, quienes con sonrisa y buenos modales se encargan de decirle a una niña que es inútil, que necesita que sus hermanos hombres la cuiden (a falta de uno, papá), que no debe jugar soccer porque le pueden pegar o trepar un árbol porque se va a caer (como si los reflejos fueran exclusivos de los hombres). Estos padres (y en la mayoría de los casos es mas acusado en la madre) crían niñas inseguras, torpes, muy femeninas, que no son capaces de cambiar un fusible o revisar sus propios estados de cuenta del banco; así, las niñas en cuestión crecen siendo unas damitas, cuidadosas de su apariencia y sus modales porque eso hará que cumplan la meta: casarse "bien". Estas niñas llegarán a ser unas jóvenes educadas, decentes, femeninas que buscarán como prioridad un novio educado, caballeroso, de esos que les abren la puerta del auto, pagan todas las cuentas y las llevan de la mano por todas partes. A la larga, se casarán con el galán elegido quien reforzará su posición de indefensas e inútiles para todo lo que no sea verse bien y "atenderlo" como debe ser.
Hasta aquí la violencia psicológica se ha limitado a alienarlas, a convencerlas de que son tan ridículamente tontas que siguen necesitando que les interpreten hasta sus pruebas de embarazo; podríamos pensar que a ellas les fue bien tomando en cuenta la educación recibida. Pero hay mas allá; estas chicas, convencidas de que sin un hombre su vida no tiene sentido aceptarán cualquier trato que se les de, su marido, también todo sonrisas le dirá "no reina, no te preocupes, yo voy al banco porque tu ni les vas a entender" "a ver muñeca, deja eso, yo lo hago, te vas a romper una uña". De esto a "no sirves para nada, eres una estúpida" no hay mas que un paso; del "ponte el vestido rojo" a "idiota, ni siquiera puedes vestirte si no te digo como" no hay gran distancia. De ahi podemos seguir a humillaciones públicas, peleas por un escote e insultos de todos los tamaños. Estas mujeres difícilmente se darán cuenta de lo infelices que son, de la inseguridad que las va llenando; verán como se cierra el mundo a su alrededor y entrarán en pánico sólo de pensar que sus maridos las dejen; ahi sigue la peor parte porque se sabrán atrapadas pero sin la fuerza para buscar la salida, la sociedad dice "mas vale mal casada que bien divorciada" y ellas lo creen porque toda su vida les han dicho que sólo para eso sirven.
Como siempre, esta reflexión me lleva al mismo punto: educación. las madres deberán dejar de tratar a las hijas como frágiles adornos, deben enseñarles a ser independientes, seguras, si la niña se cae de un árbol no le va a pasar nada que no le pase a un niño, si quiere ser tercera base no va a dejar de ser mujer por ello, si aprende a cambiar los focos no va a perder femineidad. Los padres deberán aprender a no protegerlas de un mundo en el que tienen que vivir sino a enseñarles a protegerse ellas mismas.
Tener una pareja es maravilloso, cuando se trata de pareja, pero cuando esta se convierte en un cerco a tu vida, cuando no es pareja sino dueño, las cosas dejan de ser un cuento de hadas y la realidad golpea brutalmente. Enseñemos a nuestras niñas a ser personas y no objetos utilitarios y decorativos.
Comparto el blog de mis amigas, las mujeres valientes dispuestas a apoyar a aquellas que no encuentren la salida a una vida verdaderamente aterradora: http://texitiani.blogspot.com/

jueves, 14 de abril de 2011

¿Que vas a ser cuando seas grande?

Hoy vi de pasada un artículo en T1MSN que se titula "Las carreras mejor pagadas". El mero título me hizo recordar un artículo de hace al menos 20 años donde se hablaba de ese tema y hoy es mas vigente que nunca.
Cuando somos jóvenes, nos hacen pruebas de intereses y aptitudes donde el resultado nos dice que nos gusta y para que servimos, teóricamente ese resultado nos dará una idea de que carrera debemos seguir (si es que alguna hay que seguir, pero de eso platicamos en otro momento) porque será la idónea dadas nuestras capacidades y gustos.
En la práctica, el estudiar alguna carrera obedece ya no a gustos ni intereses mucho menos capacidades (con el nivel que tiene la preparatoria en nuestro país, apenas salimos capacitados para envolver regalos y escribir con buena letra), obedece a cual será la que nos haga ganar dinero de preferencia con el menor esfuerzo posible.
Esta posición por supuesto es alimentada por todos: desde la publicidad que nos dice que triunfar en la vida es tener camioneta, casa con jardín y tres perros, pasando por la familia que muchas veces te dicen "¿te quieres morir de hambre?, de eso no se vive" hasta los desconocidos que si te ven pasar en tu VW y despeinado te ven con cara de "eres un muerto de hambre".
Las carreras universitarias y hasta las técnicas se eligen, en el 90% de los casos, de acuerdo a la supuesta demanda en el campo laboral y al prestigio social que esta representa; así si alguien tiene tremendas capacidades para la enfermería, prefiere estudiar medicina, porque "viste" mas (hasta doctores se dicen), si alguien es excelente para desarmar y arreglar una computadora estudiará ingeniería en sistemas y no técnico en reparación de computadoras (que al final será lo que termine haciendo). La otra razón por la que se elige una carrera es por inercia; como por un lado nos dicen que hay que estudiar y por otro que las ciencias exactas son muy difíciles, el resultado es que la mayor parte de la gente que estudia áreas administrativas lo hacen por flojera.
Nos hemos dejado llevar por la publicidad y lo que se espera de nosotros y como lo que se espera es que "triunfes en la vida", elegimos la carrera que supuestamente nos hará ganar dinero; esto resulta en profesionistas mediocres que sólo buscan el sueldo con el menor esfuerzo posible, gente que considera que el trabajo es una maldición y se pasan los días esperando vacaciones y puentes. Con ese nivel de compromiso es explicable la mediocridad que nos envuelve.
La conciencia que tenemos que crear es que triunfas en la vida cuando eres feliz, y eres feliz cuando haces lo que te gusta todos los días de tu vida. Los adultos pasamos en promedio 9 horas trabajando ¿no sería ideal que esas 9 horas fueran disfrutables? Por supuesto en este artículo no hablo de los obreros, quienes difícilmente tuvieron la oportunidad de decidir si querían empacar huevo o vigilar cajas de cereal, hablo de los profesionistas que tuvimos todas las oportunidades del mundo para elegir a que nos íbamos a dedicar en nuestra vida adulta y por pereza o ignorancia tomamos muchas veces una decisión errada.
Hemos de educar a nuestros niños y jóvenes para que decidan de acuerdo a sus intereses y no al del dios dinero porque un profesionista que elige su carrera porque eso es lo que le gusta mas en la vida, será competente, hará las cosas con entrega e interés y no sólo por cumplir con el requisito y una persona que hace lo que le gusta para vivir tiene mas posibilidades de hacerlo bien con un menor esfuerzo lo que lo llevará a una vida con menos preocupaciones al respecto y espacio para pensar que es algo que se supedita al tiempo y las ganas que sobren.
En la medida en que nuestro trabajo deja de ser una carga y un sacrificio, nuestra mente está mas relajada y abierta para ver el mundo, para pensar en otras cosas y hacer reflexiones que inevitablemente nos llevan a analizar nuestro entorno, encontrarle los fallos y tratar de mejorarlos.